No me imagino el día que no te veré más,
un aroma que siempre quise tocar,
unas manos degustar,
y aunque siempre até mi voluntad,
en vestirte con mi poesía,
y desvestirte al pronunciar,
tu sombra que baila,
tus cabellos que andan,
y esa mirada que mis versos siempre miran.
Esa escena que al encontrarte,
sepa ese sabor diferente de tu esencia,
sea ácida o dulce o amarga o insípida,
ese sabor tuyo ya lo encontraré,
pensar en ti lo hace sentir natural.
Esa necesidad de verte y tocarte en poesía,
tan difícil es que el sentir,
se intensifica más en la pasión por saber,
los colores y caminos de tu sonrisa,
más que el suspirar,
que quiero siempre,
de esa inspiración de que tu seas mía,
de ti mujer.