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domingo, 17 de enero de 2016

De esas historias jamás contadas por mi.

A diario hay un borrador nuevo, uno vive cosas diferentes cada dia aunque sean minusculas dentro de la rutina de uno de nosotros. Uno, pero no todos. Siempre se anda buscando la forma de otener diferentes puntos de inspiración. Aun recuuerdo los dias de cada mañana cuando iba a la primara. Aquel donde se tenía que rendir homenaje a un simbolo que desfilaba de aquí para allá mientras todos estábamos quitecitos. Aunque uno solo tenía que pensar en acabar ese suplicio. ese día era el castigo, hasta que me di cuenta que podría ser una bendición, era el único día en el que todos, absolutamente todos podían guardar silencio absloluto. Eso era lo sorprendente. No se si aun siga así.
En esos días de aburrimiento fue cuando despertó en mi algo dentro de mi mente, una distracción de la realidad que podía llevarme a mundos infinitos, mentira, solo me llevaba al primer ave que se topaba con mi vista, aun no tenía tan amaestrada la mente como para viajar lejos, pero desde niño ya quería volar, ser libre, al menos con mis pensamientos.
Esos pocos pensamientos se limitaan a historias de bichos con alas, que socializaban entre ellos, jugaban entre sí y nunca dejaban de hacerlo. iban y venían, eran los rebeldes de aquel silencio y aquella quietud reibana en ese mundo lrodeados de pilares que seguían una bandera. Los seres voladores recorrían todo el complejo y como yo me sabía las dimensiones del plantel, los seguía con la mirada perdido, tratando de saber hasta donde llegaban. Jamás pude ver mas allá del patio principal.
Ese es el pesamiento inspiratorio más sólido, el recuerdo del pasado, aunque suene redundante, auque hay más pasados que aun recuerdo, ese es de los que no tiene tantos huecos, de hecho ahora me pongo a recordar una historia que a he escrito. Solo a cuaderno, pero no en digital. Haré el intento.