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jueves, 9 de junio de 2016

12 estaciones. Marzo 2013. Parte 1

-Una boca tratando de succionar el vidrio se posaba frente a mí. Se veía una gran protuberancia y unos dientes amarillos y que, con lo opaco del vidrio no se distinguía lo que ofrecía ver esa gran boca, aunque si distraía eran los enormes cachetes de sapo que se inflaban y desinflaban frente a mí. Yo solo me quedé pasmada. Ni el metro ni la puerta del vagón se abrían. Yo esperaba que se abriera. Mientras el sapo seguía inflando sus cachetes. Un minuto pasé contemplado aquella escena sobre la puerta del vidrio. Llegó el metro pero no abrió nada, solo continuó su viaje sin siquiera descargar los pasajeros en la estación actual. Todas las personas reclamaban la partida del metro, yo solo me quede mirando de frente como si aun estuviera el vagón enfrente mío. Y después solté una carcajada. Luego luego tuve que dejar de reir, los que estaban a mi alrededor se me quedaron viendo. Yo solo me cubrí la boca con mis manos, tenía mucha pena y no dejaba de reir. Cerré los ojos de vergüenza. Sentía sus miradas.-
-No pasó mucho tiempo y llegó otro metro, medio vacío y seguí con la rutina. Desde hace dos estaciones recuerdo todo ese momento.  Es la única forma de que pase el tiempo tan largo, lo mejor será ahora cuantas estaciones faltan para bajar. <<Aún quedán 12>> Mejor sacaré un yogurth.-

La chica sacó de su bolso su bebida tranquilamente, parecía que lo tenía preparado para la ocasión, no tardó mucho en encontrarse con su mano y la rosca de la tapa para abrirlo. Pero al parecer la facilidad había terminado. No podía abrirlo. Estaba muy atascada la tapa. Sintió pena de nuevo de que la vieran por como le era imposible destapar un yogurt. El vagón se había encontrado con mas pasajeros en la estación siguiente a la que subió la chica, estaba medio lleno. Y a su vez, el trayecto estaba dificultoso, no del típico que se detiene unos minutos y se queda sin avanzar, sino del que el vagón empieza a brincar y si no estás bien sujeto puedes caerte o empujar a alguien. Ella tenía miedo de que se le salpicara todo y embarrara el líquido en toda su ropa. Una vez que se aseguró que había terreno libre para dárselas contra la rosca de la tapa. Hizo una mueca y sacó su lengua. Aplicó mucha fuerza y en cuestión de segundos se abrió. 

Borrador "La chica de las botas rosas"

Pensaba en la verdad absoluta y se miraba frente al espejo, fue como cada mañana, desconcertante. Aunque siempre era una cara diferente. Pareciera que retaba a su reflejo. Sus reacciones combinaban el día mañanero con la dificultad del próximo peinado. Y todo dependía del peine que se usaría hoy.
Llegábamos a la batalla inicial. Abría el cajón superior del tocador, el coleccionador de peines. Aunque tu no podias ver el fondo de este y en la acción de tomar el objeto la mano escondía la mitad de su presencia dentro del cubo.
Se detenía y titubeaba. Se veía como que tomase uno u otro (sin ruido, sin prisa, solo percibiendo el segundero y su caminar, el ruido de cada paso) No sabrías por qué la decidia. A fin de cuentas y ella lo sabía. Solo era uno. ¿por qué titubear? Uno pensaría que habría un centenar, un orden, un catálogo, raramente existía solo uno. Luchando en la selva de telarañas, hilos irrompibles, espadas que intentaba cortar perdían todo filo a mitad de acción. Se rendían aquellas espadas a medio pasar en la espesa maleza. Retrocedían, lo intentaban de nuevo, perdían una vez más y (retrocedían cada vez más). Poco a poco lo nudos cedían ante (el filo de) los trinchetes. Pasaban días para que la peineta pasara por todos estos hilos. Era la eternidad. Tenía mucha perspectiva este significado, siempre era la misma pelea; era una discusión distinta cada vez. Jamás se llegaba a un acuerdo. El repertorio de facies frente al espejo ya tenía todo abarcado al perecer el ritual seguí a el ciclo. El tiempo se consumía por cada intento de enredo, el problema no concluía a la mitad.
Pensaba ahora en el futuro, en (aquel) asiento trasero del auto, meditaba, todo a su alrededor pasaba a su lado. <<Las cosas pasan por algo>>-, se decía. Su semblante actual podría ser de enojo, frustración. (permanecía con una pose sería, sin sentimiento, sin rostro) desesperación. (La verdad) no se sabía con certeza. Podría ser cualquiera, podría ser ninguna. <<El destino no nos dice que es lo que pasará pero si pasa por algo es por el>> La mirada del chofer reflejada por el retrovisor era sentida por ella. De vez en cuando devolvía la mirada. Era ella. Ella lo sabía. (Aunque en realidad) no sabía que hacer ante esa mirada, de cuando en cuando regresaba a ella y las primeras veces pasaban desapercibidas, (después) eran constantes ya no sabía que hacer. La mirada del chofer ahora no había cambiado. Ella sentía nerviosismo (incomodidad) había sentido como un pequeño sismo que pasase debajo de ella. ¿Qué había pasado? (Creyó en verdad que el suelo se había sacudido) que vería gente corriendo, que (saldrían patrullas a calmar a estas personas), algunos pasarían rapidísimo, (se aligeraría el trafico al menos, llegaríamos más rápido.  El vehículo seguía quieto, seguía su curso tranquilo, el chofer ya no le prestaba atención a su pasajero aunque aun tenía la sensación, (esa incomodidad) de que la observaba
Otro borrador
Una noche sin poder dormir y en la mañana la vida lenta. Como una placa de cemento sobre mis párpados y en el esfuerzo de abrirlos una lágrima recorre el pómulo de mi cansancio. De modo automático mis piernas responden solas , afortunadamente saben el camino de ida, hacia mi destino. En mi imaginación solo mantengo mi vista

Borrador 20 de mayo "Parte 1"

-No quiero ir.
-Pero tenemos que llegar.
-Pero me da flojera.
-Ah. Es una clase.
-Por eso, me da flojera.
-Mira que podemos irnos sentados.
-Prefiero dormir aquí en mi cama. Anda ¿qué dices?
-Nel, vamsos a clase, además de pura asistencia nos califican.
-¿Y?
-Vamos, levántate.
-No.
-Mira, si vamos te compro algo.
-Termino comprándolo yo.
-Entonces no irás.
-No, ve tu, así duermo más. Lo necesito, mañana hay examen, estoy harta.
-No, no puedo así. Sabes que debes ir junto a mi.
-Ah ni modo.
-¿Cómo que ni modo?
-Pero tu puedes llevarme, ¿no?
-Si de hecho, pero es más fácil ir juntos. Oye, contestame. Fantástico. No te hagas la dormida. Muy bien, iremos. ¿En verdad te dormiste? Odio estos silencios, En fin, lo bueno que puedo hablar, lo malo es que parezco un loco. Y no despiertas. Bueno ya me decidí, Ahora déjame ver donde hay ropa. PErfecto ya la encontré. Huele a que ya es de ayer. Servirá, necesitamos asistir a esa clase, ya llevamos como cinco  cuatro faltas. Ahora veamos si encuentro las llaves, y el monedero, eh mira el teléfono. Lástima que no se escribir, bueno lo llevamos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Borrador 3 de junio




Y bien al parecer no he escrito como se debiera, no he tenido el tiempo necesario para transcribir y creo no poder hacerlo, es imposible, lo creado está creado, así que iré subiendo el original en fotografia, espero y aun haya algún lector vigente. Sin más, aquí los mas recientes del semestre.