Vistas de página en total

domingo, 20 de septiembre de 2015

Cambios de musa.

Normalmente a mis mujeres de la vida cotidiana, las nombro por la primer letra de su nombre. Como una inspiración a mis escritos mentales e inmortales que suelo hacer a diario. Conocer su nombre es primordial. Conocer su figura también lo es. Los cambios radicales de sus rostros son la esencia perfecta para tener en mi memoria la hermosa figura de "ella".
Desde muy temprana edad me he puesto a imaginar historias, pero siempre radican en donde yo estoy metido. El personaje de uno mismo me aburre. Prefiero incluir el rostro de una chica que me encuentro al final del pasillo todos los martes o aquella niña de ojos verdes que suele compartir pocas palabras de su día. Puede ser la amiga del lunes que siempre va apurada a quien sabe donde. Incluso la silueta de alguna sombra que no se distinga bien entre puertas y balcones  siempreuna hay una silueta que ronda en alguna ladera de mi pensamiento.