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sábado, 26 de septiembre de 2015

Yo y, la vaca y yo.

Cerca de la oscuridad siento que respira, el ente de la nada que piensa junto a mi. En mi descanso se aproxima un ser hermoso grande y gentil, mientras yo sigo varado en un lugar desconocido, ella me mira y me respira, siento su aliento, no se cansa de mi, parece ser que me analiza: no quiero saberlo, auqnue no me quisiera ir de aquí es muy apacible este lugar, muy quieto, a pesar del acompañante que delata mi presencia. Ahora estoy lejos, escapé por fin de la realidad, yo soñaba con una oscuridad real, solo estoy dentro de un prado lleno de pasto y gran verdor.
La veo asomarse de una cerca, come pasto del que está cerca de mi, tal vez para observarme, no se para que. La puedo ver entre cerrando los ojos para que no sienta que la miro y me analiza como ella a mi.
Pero nuestro personaje se paró, sus piernas casi entumecidas por la inmovilidad que lo llevo a sentarse ahí, de lado de su automovil hizo que se levantara. Miro extrañado a la vaca, como si quisiera verla espantada, pero no, ha visto a demasiados humanos como para alejarse. Mientras el fulanito con su cara de cansancio, miró por ambos lados del camino. El sol daba directamente en sus ojos y miró hacia el horizonte con una mano sobre su frente para hacerse sombra y ver hacia el horizonte, donde la carretera se perdía, donde ningún rastro de vida humana se asomaba. Volteó a ver la otra parte del camino, igual, sin rastro alguno de testigo al problema de su auto. Sonríó, miró a su único acompañante del momento y quiso abrazarla. La vaca levantó su cabeza, aún seguía rumiando, ahora la vaca parece que se extrañaba de el. Algo muy interesante, la escena vista por un costado se veía a a cada quien parado en un lado.
-¿extraño no?-dijo él, mientras se miraban a los ojos. Mientras ella seguía masticando.-Ahora lo se todo, le contaba, ya no necesito analizar a nadie, todos somos uno, ahora fue momento de escapar, de salir, de respirar.
¿te has preguntado algún día que sería saber todo lo que pasa por vuestros ojos o lo que existe, si es que existe?, ja, claro no. O quien sabe-.
Se acercó un poco, al menos la mitad de lo que estaba, la vaca lo seguía mirando, masticando.
-No se como fue que pasó, pero me encontraron, dentro de mi soledad tan bien planeada, me encontraron, se preocuparon por mi, acaso no los ayudé lo suficiente ocmo para que no pensarán en mi, yo estab hecho ya a la idea de que no me buscarían. Logré salir, tomñe el auto de uno de ellos y aceleré sigilosamente por el sendero de la mentira. Estoy aquí platicandote, como un loco, como es normal para mi, pero al menos no es normal que le hable a una vaca, tal vez sea normal para ti-.
Se recargó en la cerca que distanciaba de aquel ser con el, y pensaba. Aquella vaca no se había tomado la molestía de evadirlo, no le molestó en lo más mínimo, parecía ignorarlo, seguía masticando su comida.
-Comes demasiado sabes, te pareces a mi en mis tiempo de completa cordura, aunque hoy no he probado bocado tengo ganas de comer algo, ¿no tendrás algo?-.
Se carcajeó el tipo este.
-¿Que podría ofrecerme una vaca más que leche?
Se quedó pensando como si fuese a tener la facilidad de comer alguna otra cosa. Fue a buscar al auto a comer algo y nada. Miró al árbol, quiso saber si sus frutos tenía al menos pero estaba muy lejos. Brinco la cerca y recorrió el patio de pasto hasta el árbol más proximo, sentía ya, por pensar en ello, las ganas de comer algo, se imaginaba una manzana o una naranja. No vio nada. Mas que la vaca que no le quitaba la vista. Se veía tan pequeña desde sus sitio junto al carro, el árbol descansaba sobre un pequeño monte, terminó sentandose y se quedó pensando junto a la sombra, oyendo los gruñidos que su barriga.
-¿No hay algo mejor que leche?- ¿cómo haré para…?-.
Se levantó y fue directamente con la vaquita, que fue vaca hasta cuando la alcanzó. Sin titubear, se recostó debajo de ella, debajo de sus ubres, las vio pero no supo que hacer, pensó. Y rápidamente con sus manos sostuvo dos tetillas y las apretó, haciendo al animal un movimiento de disgusto. Pero no sabía como sacar la leche de la vaca, se mantuvo así durante un largo rato, sentía él que se moría de hambre, con desesperación jalabra y movía, mientras la vaca mujía. Muy inquieta la vaca se empezó a desesperar, pues el ordeñador era muy torpe y seguía siendo torpe. Solo una gota pudo sacarle, y ni siquiera le atinó en la boca, por querer sacar algo ni la disfrutó.
Cansado la soltó, y aquella vaca al primer indicio de libertad se alejó mientras le derrotado amigo respiraba ante su pérdida total.
-Este hombre de ciudad es demasiado inútil para este tipo de experiencia y eso que creí saberlo todo.
No dejó el campo de pasto, ni se levantó, por el cansancio y el hambre empezó a quedarse dormido, su barriga no rugía ya, solo su corazón latía con poca fuerza, mayor a la que normal latía.
La vaca andaba cerca, seguía tragando pasto, mientras sobre ella el cielo azul y un sol que no quemaba dominaba el cálido día. Al parecer la vaca lo disfrutaba, incluso después de su encuentro con el transeúnte que quería hacer uso de su materia prima, aunque escuchaba como se acercaba de nuevo, queriendo sin querer haciendo ruido, venía gateando el tipo, ¿Qué planeaba hacer?, no se rendiría?, no claro que no, el hambre lo estaba matando.
-Veamos, ¿cómo será la manera más fácil de sacarle la leche a esta vaca? ¿cómo la tomaré? Primero hay que ver como la sacaré. Y si la bebo como una ternera, total nadie me verá, auqnue es una idea muy grotesca, te imaginas? Los virus que tendría?, pero el hambre es el hambre-.
Primero quiso acercarsele por debajo como cuando la primera vez e intento de saciar su hambre pero estaba muy alta para su boca, así se levantó un poco y acercó poco a poco la ubre a su boca, toco sus labios, se alejó, pensó <<cómo podía hacer tal locura?>>, <<el hambre es el hambre>> se dijo después. Cerró los ojos e hizo una cara de asco, abrió la boca y cuando sintió que tenía la ubre lo mas metida posible la cerró poco a poco y al momento de tocar con su lengua empezó a aspirar, con tal de sacar algo, pero hacia tantas caras de asco, que no podía entre tanto asco para el, pero aun así el hambre lo dominaba y seguía intentando hasta que sientió algo en su boca, algo líquido que salía de la ubre, algo viscoso y tanto asco le dio que empezó a llorar y gritar y moverse que entre tanto alboroto de su mente que se levantó rapidamente, soltó la ubre de la querida vaca y corrió y corrió por toda la pradera haciendo caras señas y sacudiendo todo su cuerpo.
-Maldita hambre, lo que me hiciste hacer, sin pensar. –Estaba tan apenado consigo mismo como con la vaca que durante una hora no se movió desde que dejó de correr y sacudirse, sentado, junto al tramo de cerca, cerca de su auto. Donde en los vidrios se reflejaba el pequeño atardecer que envolvía al lugar tan apacible y solitario. Su estómago gruñia ahora con mas fuerza y le dolía, sentía que se comía a el mismo. Logró estar tan en paz que no miraba a ninguna parte, parecía como si estuviera en trance, como dormido, pero no lo estaba, tenía los ojos abiertos y de repente pestañeaba, tal vez estaba viendo que hacer ahora que se calmó él, y que su hambre regresaba con más fuerza, probablemente estaba regresando a la tragedia de hace unas horas, a los dos intentos fallidos. Enteramente estaba poseído. Se le oía su respirar calmado, su cuerpo inmóvil no percibía movimiento alguno ajeno a el, hasta el último gruñido de su panza, con hambre, con furia de comer algo, con deseo de encontrar algo que masticar y tragarlo.
-debo de poder, la tercer oportunidad puede ser la vencida- hablaba en soliloquio, tenía sueño, estaba muy agotado,
-¿dónde estás? Vaca. Te necesito.
Sin respuesta alguna, su mirada se expresó sorpresiva, miró a su auto, y se levantó. Se buscó las llaves por todos lados, creyó haberlas perdido, pero no, su saco estaba en el asfalto, lo había deado sobre el coche, pero el viento lo tiro. Eso no importaba, el tenía unaidea fija y fue directo a las bolsas, encontró uns llaves y se fue a la parte trasera del auto, para examinar la cajuela, al abrirla, se veía una mirada de búsqueda, de precisos razonamientos, de querer acordarse donde dejó algún objeto que quería ver en dicha cajuela. Movió dos que tres cosas y sacó una bandeja de plástico, provocando una sonrisa de alivio a su pesar, por fin había conseguido algo, ahora solo bastaba, que la condenada vaca se dejara mostrar para probar fortuna con la leche, no buscaba una negación. Quería leche, necesitaba de ella, aunque tuviera que vaicar a toda la vaca entera.
Cerró la puerta de la cajuela y brinco la cerca, gastando sus últimos esfuerzos como si le quedaran aun mas para un largo día, aunque ya era de noche.
Subió hasta la pequeña meseta dodne se encontraba el árbol sin frutos pero de muy buena sombra, busco girando la cabeza a su animal, lo vio, sonrió de gusto po ella otra vez aliviado, tomando positivamente las cosas para que ahora si todo saliera bien, mientras pesnaba esto se acercaba sin miedo a tal oscuridad, pues casi era total y podía ser todo ser invisible. Para el no, rodeaba arbustos, pequeños árboles, hoyos, como si estuviera acostumbrado a tal oscuridad.
La vaca estaba durmiendo y se despertó al verlo llegar a su lugar de descanso, para luego luego pararse, sabía a lo que venía y ni una palabra se necesitaba por parte del muchacho para que supiera que la iba a ordeñar.
Se puso de cuclillas y luego de rodillas. El animal no hacia nada, esperaba, dentro de la noche y sin frío empezó a jalar de manera diferente a la vez pasada las ubres, quien sabe como pero al primer intento, logró sacar algo de leche y el pequeño recipiente que traía sonó con presión de la leche cayendo, llenando tal tazón. Incluso la vaca se sorprendió, giró su cabeza para mirar al principiante y al parecer mujió de felicidad. Mientras el otro seguía concentrado, estab a decidido a tomar la leche que no veia que se estaba llenando la jicara.
Al termino de su gran hazaña, con triunfo miraba al recipeinte lleno, aun no lo tocaba; dejó que la vaca se acomodara para de nuevo descansar. La vaca se dio media vuelta y hasta que no alzó el otro ente el tazón, se vio que se durmió, com si fueran una gran pareja de amigos que se conocían de hace mucho.
No paraba de sonreir el campeón ordeñador, no se la creía, tenía un buen de leche para tomarla de golpe, no tenía nada mas con que acompañarla, mas que el frío que hacía por el viento. Prefierió acercarsele a la vaca y juntarse con ella para no estar tan friolento.
-¡Salud vaquita!
Se tomó toda de golpe, aunque a su tiempo. Estaba muy rica, (tanto que al escritor se le antojó y fue por un vaso de lala), la disfrutó tanto que se recargó en su amiga, sentía muy pesado su cuerpo y no hizo otra cosa mas que dormir de repente, su cabeza estaba recagrada en la barrigota de aquel gran ser, oia muchas cosas dentro de ella, su corazón latía muy seguido, como todos, se acurruco tan incomodamente que no decidió moverse.
-Como me gustaría que me abrazaras condenada- dijo balbuceando al fin.


12 de noviembre del año 2012. 1:33 a.m.


domingo, 20 de septiembre de 2015

Cambios de musa.

Normalmente a mis mujeres de la vida cotidiana, las nombro por la primer letra de su nombre. Como una inspiración a mis escritos mentales e inmortales que suelo hacer a diario. Conocer su nombre es primordial. Conocer su figura también lo es. Los cambios radicales de sus rostros son la esencia perfecta para tener en mi memoria la hermosa figura de "ella".
Desde muy temprana edad me he puesto a imaginar historias, pero siempre radican en donde yo estoy metido. El personaje de uno mismo me aburre. Prefiero incluir el rostro de una chica que me encuentro al final del pasillo todos los martes o aquella niña de ojos verdes que suele compartir pocas palabras de su día. Puede ser la amiga del lunes que siempre va apurada a quien sabe donde. Incluso la silueta de alguna sombra que no se distinga bien entre puertas y balcones  siempreuna hay una silueta que ronda en alguna ladera de mi pensamiento.