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lunes, 11 de abril de 2016

Poesía de vagones.

Escribiendo en vagones, 
sin papel de pensamiento,
el tiempo pasa rápido, 
siendo víctima y testigo de cada mirada,
de cada segundo que pasa,
de esas estaciones de viaje,
de aquellos segundos tan lentos,
historias ajenas relucen,
situaciones de cada individuo.
Y por cada persona inigualable al momento,
el sentir de otra mirada,
que me vade,
que sigue,
que me persigue y me mata.
Ese silencio,
un mundo peculiar,
voces, monstruos sin vida,
estas historias, mis pasos,
destinos de rutina,
mágicamente sin uno propio.
Solo hoy fue otro camino,
salí de la inspiración pasada,
invocado en un papel la pluma,
uno cuentos de diálogos,
con cansancio y tristeza,
mi único y fiel amigo.